Cuando el sol se abraza al cielo, lo puebla de días, noches y estrellas. Y cuando el cielo se abraza al mar, el mar descansa en su agitación y se torna manso. Y cuando también el mar se abraza a la tierra, el misterio de la vida, pujante y secreta, se abraza al sol, al cielo, al mar y a la tierra. Nosotros somos fruto… simbiosis de todos los estados…
Somos eternos aprendices...(En este lento despertar no hay secretos... los secretos duran tanto como tardan nuestros ojos en abrirse...)
Suri l’apprendista
Yungchen Lhamo - Namo Amitabha
(por nilavani)
Durante mi vida he asistido a la perdida de muchos seres queridos, como todo el mundo. Unos se fueron porque la vida se les agotó sin remedio. Por ellos enciendo de vez en cuando una vela, y les busco en esa realidad inmaterial que es la llama. Su luz es fuente de alegría e inspiración porque, si bien ya no están aquí, viven en mí… Y en mi interior dialogan de lo que fue y no fue, de lo que pudo ser y nunca llegó a ser. Pervive el ejemplo y me ayudan a vivir. Mi agradecimiento se prolonga en el tiempo como la luz del sol en la oscuridad del espacio…
Hay otros seres queridos que simplemente se alejaron y dejaron un rastro de emociones que me atan a un pasado. Y por el hecho de estar vivos, de estar en alguna parte viviendo su vida sin que yo sea testigo, me pregunto que fue… que pasó… Y siento pena… y me puede el desasosiego de no haber sabido expresar más claramente mi cariño. ¿Cuántas veces pude decir te quiero y nunca lo hice? Y aunque se lo hubieran llevado ¿qué bien acompañados estarían de mis verdaderos sentimientos? En ellos viviría…
En estos pagos virtuales en los que nos mostramos siempre a medias, diría que vivimos más agitados (yo el primero). Parece que estamos aquí buscando algo, un no sé qué, que nos de forma y que nos haga reconocibles. Algo que nos permita ser nosotros mismos… algo que dé sentido a nuestro ser y reconstruya nuestra esencia. Ese algo es inquietud de ser y de vivir, de reconocernos y de ser arropados, de escrutar el infinito y de rellenar nuestros propios vacíos… Ese algo… ese algo que nos empuja y que nos mantiene vivos…
En este espacio virtual, más agitado, los amigos vienen y van también más rápidamente. Al final todo es tan fácil y tan difícil como en el mundo real. Simplemente ocurre más y más rápido. Y si bien tenemos el placer de ser testigos de más vidas, es totalmente cierto que debemos asistir a más despedidas. Nuestros veleros se unen y se separan con extrema rapidez, a expensas –como estamos- de tan diferentes vientos y de tan opuestas tempestades.
Hago repaso de todos los seres que he conocido y son tantos… Tantos que llegaron y marcharon, que dejaron su huella en la arena lisa de mi playa. A nadie retuve, porque nada tendría sentido si llegara a hacer algo así, pero con sus huellas en la arena yo construyo mis pasos y doy sentido a mi sendero… que no quiero caminar solo… que no quiero descubrir mi destino en silencio… compañeros del alma… hermanos y amigos… todos tan profundamente queridos…
Enciendo mi vela… aunque su luz solo sea un pequeño punto -casi imperceptible- en medio de la nada.
Suri l’apprendista




11 comentarios:
Precioso querido amigo Suri. Sólo espero que nuestra singladura juntos, virtual o real, no vea fin.
Un abrazo, hermano
Lo bueno de la vida es caminar junto a personas que nos hicieron sentir su apoyo fortalecedor y disfrutar de un afecto absolutamente sin fraudes,el amor es lo esencial,es lo que hace que la vida valga la pena y La amistad es transparencia,franqueza, lealtad,respeto y sinceridad;es mutua correspondencia,un néctar, una esencia de incontrolable valor.Es el hombro acogedor donde el alma se desnuda,y se convierte en ayuda en el momento peor.
La vida no se mide por los descansos que tomamos,sino por los momentos que te roban el aliento, y esos momentos junto con esas personas serán la huella más gratificante de nuestra existencia.
Gracias por tus palabras es un regalo demasiado valioso para mí, gracias por darme la oportunidad de conocerte desde aquí y sobre todo gracias por escribir y darnos el placer de poderte leer.
Como ese refugio hallado en la memoria donde nos adentramos para sentir y recordar.
Y siempre queda en nuestro interior la duda de lo que se pudo hacer y no se hizo, o aunque se hiciera no quedáramos contentos.
Todos buscamos algo, nuestro paso es una búsqueda, el solo la compañia, consuelo el desconsolado, amparo el desamparado, el ser humano es un intercambio.
Todo viene y va, todo fluye, porque fluye lo que vive, como ese reflujo del presente y el pasado, con un objetivo común, siempre renovado.
Tarde o temprano hacemos recuento de lo que tuvimos, de lo que nos ha faltado, pero seguimos y apretamos el paso, porque si no, no tendría sentido ni caso.
Buscamos y esperamos de los otros porque nosotros no nos acostumbramos a estar solos, no nos resignamos a emprender los caminos en solitario...
Hola Suri, tus palabras, esas que suben y bajan y nos llenan de emoción. Un abrazo. Gracias por tus lindos comentarios a mis escritos. :)
Pequeña llama esta de la amistad, pero que arde en cualquier sitio, y más en el siempre de la vida. Con o sin oxígeno, bajo la lluvia, inluso al filo del hombre, con o sin fuego visible.
Saludos desde Caminos y Viento del Sur y mucha suerte por esta andadura!
Gracias Rubén, compañero de miradas y hermano en la búsqueda de sentidos. Es un verdadero placer compartir e intercambiar nuestras miradas, placer que no deseo ver interrumpido.
Un gran abrazo.
Elwimg, buena amiga, disfruto al calor de tu mirada y la sabiduría de tus palabras.
“La amistad es transparencia, franqueza, lealtad, respeto y sinceridad; es mutua correspondencia, un néctar, una esencia de incontrolable valor. Es el hombro acogedor donde el alma se desnuda…”
Y sobre todo esto último: “…es el hombro acogedor donde el alma se desnuda…”. Más que carne y huesos, sangre y vísceras… más que pensamiento y razón… más aún somos sentimientos… Y el sentimiento supremo, el que nos realiza y nos integra en el curso de la vida es el de pertenencia. Y ese supremo deleite del ser solo se consigue con la entrega, desnudando el alma en un alma amiga. Ese es el supremo sentimiento del amor, también llamado afecto, cariño, amistad…
Gracias por tu afectuoso comentario, por tus amables palabras y, sobre todo, por tu suprema reflexión.
Un gran abrazo.
Profundo tu comentario, Cinta. Lleno de alternativas y recovecos.
Si nos fijamos un poco, nos damos cuenta de que una vez que se pone en marcha el reloj de nuestra vida, tenemos que hacer algo. Hasta no hacer nada es una alternativa, seguramente la peor. Pero no quiero tener una visión negativa: por muchos errores que cometamos, la vida es lo suficientemente larga para corregir, para estrechar la distancia entre nuestra realidad y nuestros deseos, para encontrarnos a nosotros mismos y reconocernos –también en nuestros deseos-.
Nunca el pasado es relevante para construir el futuro (lo que no quiere decir que sea una fuente de muchas cosas). La vida siempre es una hoja en blanco y un puñado de pinturas de colores. Todo dispuesto para retratar el mundo con el que uno se identifica… todo dispuesto para retratarse a uno mismo… y un único enemigo: el miedo…
Pero nada tiene sentido en soledad. Sin oscuridad la noche no sería noche… Sin esta necesidad de compartir y pertenecernos, nosotros no seríamos humanos…
Gracias por tu reflexión, tan acertada y tan sumamente rica en reflexiones. Gracias por tu visita.
Un gran abrazo.
¿Será que la amistad es el fuego de la vida, Joseme? Por lo menos, de la vida humana. Y es tan esencia, que centellea mientras hay vida… es una esperanza que no puede morir, como no muere el deseo…
Un gran abrazo para ti y mi reconocimiento para tu gran obra.
Es tan bonito esto que has escrito... me ha conmovido de veras. Qué profundidad hay en cada palabra, realmente precioso... y cierto. Un besito. María.
Gracias, María, por tu bello comentario.
Precisamente, la vida lo que hace conmigo es conmoverme, me fascinan sus posibilidades, me abruma su riqueza. Y eso es lo que quiero, de alguna manera, transmitir. Otra cosa es que lo consiga...
Un gran abrazo, amiga.
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